Descripción del proyecto

Arantza y Jonathan

Cuando unos novios tienen hijos, su boda aumenta en emoción y en alegría. Nada les gusta más a los niños que ver a sus papis casándose, su mami convertida en princesa por un día y su papá reguapo como el príncipe encantador. Y si además la hija es un amor como Itziar, todo es aún más especial. Cuando la conocí me conquistó: simpática, cariñosa, sonriente y con una mirada de niña inocente y a la vez entusiasmada con el mundo.

Tras muchos muchos nervios relacionados con si el vestido de novia iba a estar listo durante los días previos a la boda… llegó la tarde del evento, el 25 de agosto de 2018.

Jonathan puntual, contento y con los nervios justos, recibiendo a los invitados con abrazos y sonrisas a las puertas de la iglesia de Piñeiros.

Arantza con el retraso justo que se espera de una novia, llegó radiante, flores en el pelo y guapa a rabiar como es ella, con un vestido increíble que le sentaba de maravilla… había valido la pena la espera.

La ceremonia fue preciosa, la música no podía estar mejor escogida e interpretada, un lujo estar en primera fila.

A la salida rodeados de pétalos y sobre todo arroz los novios se hicieron las primeras fotos con sus invitados como marido y mujer, con esa familia de Neda que casi no cabía! Ja, ja, ja suerte que llevaba un buen angular.

Mientras los invitados salían hacia el restaurante Illas Gabeiras, me fui con los recién casados a hacer dos paradas, una para ver a la abuela centenaria con todas las emociones a flor de piel con besos y abrazos de los de verdad, y la otra parada en Santa Comba, donde el sol, el calor y el mar de ese color turquesa único hicieron de la sesión un paseo muy agradable.

Gracias a Itziar no paré de reir, con sus caras y sus ocurrencias, una princesa gamberra como a mí me gustan.

Llegamos a tiempo para el cóctel donde seguimos con las fotos de grupo y la casi misión imposible de enmarcar a todos los invitados en la mítica foto desde arriba en el pozo. Nos costó pero al final salió adelante y fue un momento muy divertido para todos.

Estuve como en casa, tenían de invitados a varios novios nuestros que posaron con una sonrisa para mí… ¡o conmigo!

Muchas gracias por dejarme estar con vosotros en vuestro día, gracias por traer a Itzi a mi vida y por toda vuestra confianza y vuestras palabras agradecidas. ¡¡¡Sois unos soles!!!