Cada día vemos cientos de imágenes, imágenes fijas o en movimiento, que nos llaman más o menos la atención.

Pero hay algo que siempre nos sorprende: lo bien que se conservan los y sobre todo las famosas. Desde hace años el “culpable” es Photoshop, una palabreja que ya forma parte de nuestro vocabulario con toda la normalidad del mundo.

En algunas ocasiones salta a la vista, sus efectos correctores, recolocadores y tonificadores no cuelan, incluso a veces, como en el caso de algunos políticos hasta provocan chistes.

Aún así, sabiendo que no es una imagen real, todos fantaseamos en algún momento con un retoque, un arreglito o una ayudita de ese programa, para ver una versión mejorada y perfeccionada de nosotros mismos.

En una de mis clases siempre realizamos una sesión en el estudio, y yo me permito la licencia de retocar alguna de las fotos, aunque mis alumnas son guapas por dentro y por fuera. El resultado es sorprendente: algunas se encantan, otras se espantan y otras se reconocen al minuto.

Y de eso precisamente va este vídeo que hoy compartimos, de cómo a veces lo que deseamos no es lo que realmente queremos y de que la esencia de la persona no es sólo el físico.

Sólo Peter Pan quería ser eternamente joven…y aún así envejeció por amor…

María Riobóo

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