Nuestro estudio

Cuando buscas en Internet “estudio fotográfico”, normalmente aparecen fotografías de fachadas de locales, logotipos de marca o focos de iluminación.

Como primera aproximación está bien, pero a nosotros nos parece muy frío. Creemos que venir a nuestro estudio debe ser una experiencia integral, no sólo que te hagas unas fotos, sino que nos conozcas y compartas unos momentos únicos de tu vida, incluso si es un carnet o una fotografía de currículum, todo suma.

Al pensar cómo sería nuestro local ideal, lo tuvimos claro: tenía que ser como somos nosotros, un fiel reflejo de nuestras personalidades y nuestro carácter. Íbamos a pasar muchas horas allí, casi más que en casa algunos días, así que teníamos que encontrarnos a gusto.

Muchas veces bromeo con Carlos sobre el fantástico decorador de interiores que se ha perdido el mundo, y la verdad es que es cierto, tiene mucha facilidad para hacerse con los espacios y buscar la solución más eficiente y cómoda. Yo aporto la parte más “resultona” o más humana, esos detallitos que marcan la diferencia: unas flores por aquí, una mariquita por allí…Así que también en esto nos complementamos y lo cierto es que estamos encantados con lo que hemos conseguido, trabajamos muy a gusto y creo que eso se percibe cuando entras por la puerta.

El estilo se podría definir como nórdico almodovariano, pero si queréis enteraros de qué significa eso tendréis que venir a vernos o estar atentos a nuestras redes sociales donde compartimos nuestro día a día y también los rincones más personales o curiosos del estudio.

Os damos una pista, al llegar os recibe una frase que tenemos de cabecera de nuestro querido Bilbo:

“No hay nada mejor que gozar de los pequeños placeres de una vida sencilla…”