Uno de los grandes pioneros en el campo de la fotografía japonesa fue Felice Beato. Aunque existen controversias sobre el lugar y fecha de nacimiento,  la opinión más extendida es que Felice Beato nació entre los años 1832 y 1834 en la isla de Corfú, por aquel entonces protectorado británico, y de padres italianos, tenía nacionalidad británica e italiana.

Su primera y única cámara la adquirió en Paris en el año 1851 desde donde comenzó un largo camino fotografiando los conflictos bélicos más importantes de mediados del S. XIX.

Junto a su hermano Antonio y el fotógrafo inglés James Robertson crearon la  sociedad comercial Robertson, Beato and Co. Campañas fotográficas en Malta, Constantinopla, Jerusalén, Grecia y Egipto fueron sus primeros trabajos. Más adelante, en el año 1855, Feliz Beato y James Robertson llegaron a Crimea, donde realizaron la cobertura de la guerra, conflicto bélico que supuso el inicio del fotoperiodismo de guerra y que fue inaugurado oficialmente por el fotógrafo inglés Roger Fenton, que en aquellos momentos ya había abandonado la zona. La caída de Sebastopol en septiembre del mismo año también fue fotografiada por ellos. Si por algo destacan sus fotografías es por la enorme crudeza de las representaciones. Si en Crimea Fenton no mostraba directamente el conflicto bélico, Felice Beato y Robertson mostraban el caos y los destrozos que la guerra dejaba. Tras esto, en 1857, viajó a la India, donde documentó en fotografías las consecuencias de la Rebelión de los Cipayos, también llamada Motín de la India, y donde Felice Beato trabajó con mayor libertad, mostrando sin pudor alguno ejecuciones y cuerpos.

Motín de la India

Villa de Secundra Bagh, a las afueras de Lucknow, India

Fue cuando la sociedad Robertson, Beato and Co. fue disuelta, cuando Felice Beato se trasladó a China para documentar los últimos episodios de la Segunda Guerra del Opio (1856 – 1860). Principalmente fueron dos las series de fotografías que Felice Beato realizó de la Segunda Guerra del Opio: la primera fue la toma de los Fuertes de Taku, y la segunda, el Palacio de Verano días antes de su destrucción.

Fuertes de Takú

Palacio de verano

En las fotografías de la primera serie Felice Beato tenía que fotografiar los cadáveres antes de que fueran retirados. La muerte siempre está presente en sus imágenes, como en la pero tan solo en el caso de las víctimas del lado chino, nunca fotografió a soldados británicos o franceses fallecidos. Miembros de su expedición se mostraron muy “sorprendidos”, aunque horrorizados sería la palabra que más se le acerca, ante la actitud que este mostraba cuando realizó esas tomas. El Dr. David F. Rennie contaca en sus memorias: “Caminé alrededor de las murallas del lado oeste. Estaban densamente cubiertas de muertos ― en el ángulo noroeste treinta yacían en un grupo alrededor de un cañón. El señor Beato estaba allí con gran exaltación, caracterizando el grupo como “hermoso” y rogando que nadie interfiera hasta ser capturado por su cámara fotográfica, lo cual fue llevado a cabo unos minutos después…”

Las fotografías de la segunda serie tienen un gran valor porque son las últimas imágenes tomadas del Palacio de Verano del Emperador, situado a las afueras de Pekín.

Cuando la  Segunda Guerra del Opio terminó, Felice Beato viajó a  Japón en 1860,  y se convirtió en uno de los más importantes representantes de la fotografía de época Meiji. Desde que desembarcó en Hong-Kong nunca dejó de tomar fotografías de la ciudad y sus alrededores.

Vista panorámica de Hong-Kong

Antes de morir en Florencia en el año 1909 aún viajó a Sudán, Egipto y Birmania, pero poco más se conoce de su vida en estos años.

Características de la fotografía de Felice Beato:

  • Domina el complejo sistema de trabajo con el colodión húmedo,
  • Ofrece una cuidada composición previa a la realización de sus fotografías.
  • Fue pionero en el coloreado a mano de copias y en la elaboración de panoramas.
  • Para la reproducción de sus primeras copias fijaba con alfileres las primeras albúminas sobre una tabla y las volvía a fotografiar. De esta manera se aseguraba una copia negativa por si se rompía la placa original y, además, duplicaba el beneficio comercial en la venta de imágenes,
  • Explotó comercialmente sus obras.

Felice Beato retrató la faceta más íntima de la vida japonesa: geishas, samuráis y tatuajes. Una de mis obras preferidas es la siguiente fotografía de una geisha con su sombrilla. ¿Por qué?. Por su delicadeza, por el movimiento que transmite, porque a pesar de ser muy antigua sigue siendo atemporal…podría estar hecha ayer mismo…

Geisha

Otros retratos de la vida japonesa: