Quiero comenzar este artículo con una cita de W. Eugene Smith donde refleja todo el sentido que quiso dar a su obra;

 

“Mi aspiración es captar la acción de la vida, la vida del mundo, su humor, sus tragedias; en otras palabras, la vida tal y como es. Una imagen verdadera, real, sin poses. Ya hay bastantes farsas y engaños en el mundo como para ir por la vida fingiendo. Si fotografío a un mendigo, quiero que se vea la angustia que refleja su mirada; en una acería busco el símbolo de la fuerza y el poder que hay en ella. Si pretendo retratar a una persona feliz, quiero una sonrisa de pura felicidad, no una sonrisa para la cámara. Me cuesta expresar con palabras mis sentimientos, mi actitud hacia la fotografía. Ya no hago fotos por el simple placer de hacerlo, sino que, como muchos de los antiguos maestros de la pintura, quiero que simbolicen algo”

 

No importa dónde, qué, o a quién estaba disparando, Smith creó retratos evocadores que revelaban la esencia de sus temas de una manera que tocó las emociones y la conciencia de los espectadores. Sus obras siguen siendo un alegato a favor de las causas de la justicia social y un testimonio del arte de la fotografía.

Nacido en Wichita, Kansas, en 1918, Smith aprendió acerca de la fotografía de su madre, Nettie.

Conocido por su riguroso método a la hora de trabajar y su obsesión por la perfección, Eugene Smith está considerado como uno de los padres del ensayo fotográfico. Para nosotros, este tipo de ensayo consiste en elegir un tema para desarrollarlo fotográficamente documentando cada detalle y dejando entrever la subjetividad del autor. Su actividad durante cuarenta años, desde los años 40 hasta los 70 del siglo pasado, ha hecho de él un referente para aquéllos que quieren reflejar la realidad mediante la fotografía.

Quiero destacar un capítulo de su vida que nos toca más profundamente porque se desarrolló en España. No conocemos qué animó a visitar España en  1950, cuando nuestro país aún estaba inmerso en las secuelas de la guerra civil, con todo lo que supuso esa época (fascismo, terror, represión, miseria, hambre ). Aún menos nos imaginamos como eligió Deleitosa, en Cáceres (Extremadura), una población atrasada en aquel momento y con un modo de vida perteneciente al pasado y que contaba con 2.650 habitantes. De allí salió su obra “Spanish Village, 1950”. Tomó 1575 fotografías sobre la villa e hizo un estudio sociológico sobre un pueblo anclado en la tradición. Entrevistó personas, anotó todos los nombres, edades, y  estableció una relación con las personas retratadas. Plasmó las conclusiones en un informe de 24 páginas donde hacía un análisis de la situación económica española centrada en la producción agrícola, los trabajadores, condiciones de trabajo, seguridad social, redistribución de la tierra, paro, analfabetismo, precios, … y de todos aquellos problemas de un país afectado por las secuelas de la Guerra Civil.

Es tal el orgullo de los habitantes actuales de Deleitosa porque un fotógrafo de reconocido prestigio universal se fijara en ellos en aquel momento que, en modo de agradecimiento, le han dedicado el nombre de una calle de su población.

El trabajo de Smith sobre Deleitosa, nos hace reflexionar, hoy en día, sobre la gran evolución que el mundo y en especial el mundo rural ha sufrido en España. Todo un ejemplo para aquellos fotógrafos que quieran analizar hoy en día la situación de una comunidad.

El reportaje fue publicado en la revista  Life, en una época en que las revistas gráficas estaban en pleno auge, aún no había aparecido de forma masiva la televisión y se publicaron unos 22 millones de ejemplares entre la edición original y las reediciones.

Mi obra favorita: Country Doctor

Eugene Smith

Como suele sucederme con casi todos los fotógrafos, la obra que más me gusta de Eugene Smith no es la más conocida. Me estoy refiriendo al ensayo fotográfico “Country Doctor” (1948), un retrato íntimo de la vida y la muerte en un pequeño pueblo rural de Colorado. Documentó la vida de un médico , Ernest Ceriani y Eugene fue su sombra durante 23 días. Las fotos destilan honestidad, brutalidad y belleza. Smith logra una intimidad extraordinaria. . Si una imagen vale más que mil palabras, en este caso valen como diez mil.

“Yo no escribí las reglas, ¿por qué iba a seguirlas?” (Eugene Smith)

Eugene Smith murió afectado por el alcohol y las drogas en 1978. Nos dejó todo un legado de reportajes antológicos y un método de trabajo que sentó las bases del fotoperiodismo y los ensayos fotográficos.

Pensamos que hoy en día sigue siendo necesario el análisis de una realidad tal y como Eugene Smith nos enseñó, y que la fotografía sigue teniendo el valor de reflejar la realidad.

Hoy las revistas gráficas no existen y los medios existentes no cultivan el ensayo fotográfico, aspecto con el que estamos totalmente en desacuerdo, pero son las leyes del mercado.

Algunas de sus obras:

A Man of Mercy (1954) 

Eugene Smith 1

Eugene Smith 2

“The Walk to Paradise Garden” (1946)

Eugene Smith3

“Spanish Village” (1950) 

Eugene Smith 4

Eugene Smith 5

“Nurse Midwife” (1951) 

Eugene Smith 6

Eugene Smith 7

“Pittsburgh” (1955) 

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Eugene Smith 9

“Haiti” (1958-1959)

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Eugene Smith 12

“Minamata” (1971-1975) 

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