La cámara fotográfica  tiene una historia casi mil años más antigua que la propia fotografía. Es conocido que ya en  el siglo X los eclipses  se observaban en el interior de una habitación a oscuras. En uno de lados se abría un orificio que proyectaba una imagen muy clara del sol en la pared opuesta.
Ya durante los siglos XVI y XVII se usaba, como instrumento de dibujo la cámara oscura, provista de un objetivo montado en una caja portátil; el dibujante se situaba en el interior de una especie de tienda de campaña negra a través de uno de cuyos lados asomaba el objetivo.

Hacia 1840 se descubrieron  compuestos fotosensibles, y con su exposición dentro de cajas cerradas, la cámara oscura pasó a llamarse cámara fotográfica.

¿Cómo eran los primeros modelos?

camara kodak

Las cámaras de cajón y de fuelle portátiles, tan famosas durante las tres primeras décadas de nuestro siglo, utilizaban película en rollo de diferentes tamaños, pero lo suficientemente grande para poder hacer pequeñas copias por contacto para el álbum familiar. Lo normal es que tuvieran forma de caja, con cuerpo de madera recubierto de cuero fino o material similar. Se abrían y desplegaban un “fuelle” que acababa en el objetivo. Ajustando el fuelle en su carril, se enfocaba la imagen según su posición. Pasado el tiempo incluyeron un visor óptico “brillante”, por el cual se veía en miniatura e invertía la imagen a fotografiar sin necesidad de recurrir al cristal mate del interior. ¡Fue todo un adelanto!

Y qué vamos a contar cuando llegaba la hora de hacer una foto, ¡era toda una aventura! Debían estar en un lugar fijo, luego, había que abrir el obturador del objetivo para ver lo que se quería fotografiar al fondo de un cristal mate traslúcido y una vez ajustada la distancia de la imagen que lo hacían por medio de guías y pasos de rosca, la apertura del diafragma y mayoritariamente incluso el tiempo de exposición (normalmente de fracciones de segundo a un segundo), se insertaba una placa fotográfica protegida por una caja metálica al efecto, se retiraba una lámina metálica protectora y por fin…..¡se disparaba!
Así, para una foto “instantánea” podías pasar un rato bastante largo para realizar todos los ajustes necesarios. Por ello, en los retratos siempre salen serios, porque no estaban cómodos, ya que tenían que permanecer mucho tiempo inmóviles.

George Eastman provocó la revolución fotográfica y se lanzaron las primeras cámaras Kodak portátiles. Sus películas eran prefabricadas y todas las cámaras utilizaban placas y película en hojas, que emulsionaba el propio fotógrafo.  ¿Una curiosidad? Para revelar las fotos tenías que entregar la cámara entera, ya que el rollo era parte de la misma. Te la devolvían con las fotos reveladas y rollo nuevo dentro. Era muy caro.

¿Cómo ha evolucionado la cámara fotográfica?Para contar el número de fotos o saber en qué parte del rollo estabas, las cámaras solían poseer una mirilla circular, en su parte trasera, cubierta de vidrio o plástico rojo, o incluso una pequeña tapa móvil a través de la cual se podía ver el número del negativo impreso en la parte trasera del rollo.

Después de la Segunda Guerra Mundial, la película en rollo fue perdiendo popularidad. Comenzaron a aparecer  las cámaras del mismo tipo pero más pequeñas,  las del carrete fotográfico de 24x36mm tal y como los conoces casi hoy en día (y que también están a punto de desaparecer  tras la aparición de la fotografía digital.

 

En la actualidad solo sobreviven los módelos de extraordinaria calidad y los usan mayoritariamente los profesionales debido a su mayor tamaño de negativo.